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A mis 16 años la curiosidad por el sexo opuesto y el apetito sexual iban creciendo a pasos agigantados, pero las experiencias que empezaba a vivir no dejaban de sorprenderme. En mi quinta todos nos conocíamos y éramos muy unidos, mi vecina la señora Charito, una de las amorosas de Peru,  mamá soltera de dos niños, uno de ellos mi mejor amigo, es la protagonista de mi primera historia impensada.

La señora Charito vende frutas en el mercado del barrio y un día que andaba tonteando por ahí pase por su puesto y la veo acomodando la mercadería recién llegada, completamente agachada y mostrándome todo ese culazo que se maneja. Me acerque por detrás para ver más de cerca semejante trasero, propio de las amorosas de Peru, no aguante la tentación y le dije “señito le ayudo”.

Ella volteo medio sorprendida y me dijo “bueno hijo ayúdame a separar la mercadería”. Mientras le ayudaba no dejaba de verla de pies a cabeza, que buena que estaba la señora Charito, no solo tiene un señor culo, sino además de buenas piernas se maneja unos senos muy redondos y grandes. Estaba para chuparse los dedos así como las amorosas de Peru.

amorosas de Peru

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Cuando termine de acomodar la fruta me comento que necesitaba un chico de mis características que pueda ayudarle con la mercadería en las mañanas. Así es que me ofrecí de arranque. Todos los días nos encargábamos de recepcionar la mercadería y acomodarla tanto en el almacén como en el puesto mismo. La señora Charito, la más hermosa de las amorosas de Peru, y yo cogimos bastante confianza, tanto así que me conto que su esposo le puso los cachos y que ella andaba furiosa con ganas de cobrar revancha, de darle una probadita de su propia medicina.

Un día me cito en su casa temprano para ir juntos a recibir la mercadería. Al llegar la encontré saliendo de la ducha cubierta únicamente con una toalla. Ella se sonrojo un poco pero no me dijo nada y se fue a su cuarto, yo con mirarla así ya estaba recontra caliente con unas ganas de comérmela todita. Luego de unos minutos sale vestida con un jean que le resaltaba todo su culo y una blusa con escote que dejaban notar sus pechos hermosos. Estaba como todas las amorosas de Peru y yo la deseaba más que nunca.

Después de tomar desayuno y listos para ir al mercado, me pidió que lleve un saco que tenía en la cocina para dejárselo a una clienta por el camino.  Pesaba ese bultito, así es que le pedí a la señora Charo que me ayude a cargar. En su afán de ayudarme se resbala y cae sobre el saco, la ayudo a levantarse y toca mis brazos con cara de asombro diciéndome “que ricos  brazotes” y al instante me empieza a besar de una manera deliciosa, como las amorosas de Peru.

Nos fuimos a su cuarto en pocos minutos nos desnudamos y empezamos con la faena. Nunca antes nadie me había acariciado de la forma en que me acariciaba y besaba la señora Charito. Al parecer el esposo la tenía sin darle curso porque la señora rápidamente estaba mojadita y me lo chupaba con mucha desesperación.  De todas formas fue un placer hacerlo con la más fogosa de las amorosas de Peru. Desde ese entonces mi vecina y yo lo hacemos casi todos los días en su casa o en el almacén del mercado.

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