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Hace unos meses comencé a trabajar como personal de limpieza en el hospital militar central sin imaginar que me esperaban anécdotas más que interesantes con las trabajadoras amorosas del Peru Paloma del mencionado establecimiento. El personal militar (compuesto en su mayoría por chicas jóvenes) iniciaba sus labores a las 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde.

Como yo tenía el mismo turno que las “comanditos”, casi siempre al salir del hospital me las encontraba en el paradero. Lo curioso es que estas amorosas del Peru Paloma no se iban a sus casas, sino que hacían hora en plena avenida Brasil como esperando algo. Indagando por ahí me entere que se juntaban todas las chicas del turno y se iban a discotequear al centro de Lima o se iban a casa de alguna de ellas.

Una tarde decidí esperarlas con un amigo a la salida de mi turno, por simple curiosidad a ver que resultaba. Después de un largo rato en que iban llegando las muchachas más amorosas del Peru Paloma y mientras discutían a donde ir para pasarla bien, me llene de valor y les pregunte si necesitaban compañía. Al principio algunas se rieron y otras solo nos ignoraron, pero luego aceptaron nuestra adhesión.

amorosas del Peru Paloma

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El destino elegido por las chicas amorosas del Peru Paloma fue Comas, a una actividad ofrecida por una de la promoción. Pero antes teníamos que hacer las previas en una peña del centro de Lima a donde siempre iban a calentar motores. Ahí estuvimos como 3 horas y bien movidos nos fuimos a la pollada en mención.

Llegamos en mancha y note que en ese tono habían puras mujeres. Contándonos calcule como a 24 chicas amorosas del Peru Paloma y solo 4  hombres. Desde el arranque le tire la puntería a la rica Paloma, una morena que no solo estaba buena sino que además bailaba de una manera que me hacía alucinarla en el ring de las 4 perillas calatita para mí.

Estuve como dos horas afanando a Paloma, la sacaba a bailar, me la pegaba lo más que podía para que sintiera al muchacho y vaya que lo sintió porque en una de esas me dijo al oído “todo eso es tuyo?” a lo que le respondí “y tuyo también”, la morena solo sonrió. De pronto las amorosas del Peru Paloma emprendieron la retirada. Ni corto ni perezoso, cogí de la mano a la morena y le dije “vamos por ahí?”.

Nos fuimos  a un hostal cerca del lugar. Entramos al cuarto y la tire en la cama, le baje el pantalón y al sacárselo le vi su culaso, que más caliente me ponía. Le tire un par de palmazos en su culo para que no se duerma y continúe sacándole el brasier. Le apreté esos pechazos y le chupe cada uno de sus pezones. Le pasaba mi lengua y los mordía. La morena de las amorosas del Peru Paloma no se aguantaba: gemía, temblaba, se retorcía de placer y me pedía a gritos que se lo meta.

A pesar de lo mareada que estaba Paloma se volvía una fiera en celo dentro de la cama. Me lo mamo como una experta, se movía con una agilidad que me hizo apretar los dientes para no venirme antes de tiempo. Sin duda uno de mis mejores polvos y que hasta la fecha se repite cada vez que me permiten acompañarlas a sus merecidas diversiones saliendo del trabajo.

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