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Soy andrea luna xxx  y a mis 28 años me sentía ya una mujer sin emociones que me hicieran sentir viva. Si a esto le sumo que tengo 10 de casada con quien fue mi primer enamorado y el único hombre de mi vida, entenderán que no he vivido lo suficiente. Mi esposo es buen hombre, contador de profesión y la verdad es que nunca tuve la necesidad de trabajar. En el sexo siempre estuve satisfecha, si bien solo lo hacemos los sábados y en la misma pose tradicional, mi esposo era por asi decirlo cumplidor. Yo me sorprendía cuando conversaba con mis amigas y vecinas del condominio y contaban lo que hacían en la cama con sus esposos o sus amantes, muchos de ellos compañeros de sus trabajos, me hablaban de todos los sitios por donde se los metían o lo que ellas chupaban, yo no podía creer que mis amigas, que parecían tan tranquilas y decentes como yo, fueran capaces de hacer esas cosas, creía que era invención de ellas.

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Sin embargo este domingo que paso algo impensado sucedió. Eran las 8 de la mañana, un día sofocante pues estamos en pleno verano y mi esposo nos despertó a mi y a los niños para ir a la playa, me acorde que el día anterior habíamos quedado, pero la verdad es que estaba muy cansada de todo mi trabajo de ama de casa y la verdad es que lo que quería era descansar y chismear por mi Facebook. “Pero andrea luna xxx ayer quedamos” me dijo algo enojado mi esposo.

Con la flojera que tenía para levantarme y después en la playa sabía que tenía que seguir atendiendo a mi esposo e hijos, le dije entonces que no me sentía bien y que ellos vayan solos. Mi esposo como que se molestó, después de unos minutos, se despidió y me dijo: “andrea luna xxx he llamado al gasfitero, para que arregle el caño de la cocina, te dejo la plata para pagarle en la mesa de la sala” y se fue dando un portazo.

Me quede súper relajada en mi cuarto viendo mi laptop, solo tenía puesto mi ropa interior, pues el calor era terrible, soy andrea luna xxx chiquita y con un pelo lacio no muy largo, me sentía sexy aunque a mi esposo no le gusta que anduviera así por la casa, pienso porque es celoso por mis senos y mi colita que son un poco grandes para mi tamaño, no había pasado media hora, cuando el timbre de la puerta sonó, debía ser el gasfitero que conocía de toda mi vida, desde que venía a la casa de mis padre a arreglar los caños, ahora ya debía tener como 70 años, él era como de la familia, me puse una batita y corrí a abrir la puerta. Al abrir me quede paralizada cuando en lugar del viejito, estaba, un señor de unos 38 años alto, blancon, barbón, medio calvo, porte atlético, llevaba un overol y tenía una maleta de herramientas.

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Buenos días señora andrea luna xxx? soy Pedro, el señor Juan (el gasfitero) esta indispuesto y me pidió que lo reemplazara, si a usted no le molesta. En verdad es que si me molestaba, pero fue tanta mi sorpresa, que solo pude decir “no hay problema, hay que arreglar el caño de la cocina, cuando termine la plata está en la mesa, por favor trate de no hacer mucha bulla, pues estoy con dolor de cabeza” le dije. Mientras le hablaba me di cuenta que sus ojos se le iban por la parte delantera de mi batita, que estaba media abierta dejando ver parte de mis senos, instintivamente me la cerré con las dos manos, y me fui a mi cuarto, sabía que él debía estar ganándose con mi cola y mis piernas, pues la bata con las justas tapaba mis piernas, cerré la puerta.

Desde mi cuarto podía escuchar como el muchacho manipulaba sus herramientas en la cocina, pasaron 15 minutos y sonó el teléfono, era mi esposo, me decía que la playa estaba riquísima, y que después se iban a comer pollo a la brasa con los niños, me dijo si había alguna novedad, y le dije que todo estaba bien, seguí con mi laptop, viendo mensajes, me puse los audífonos para escuchar música.

De repente sentí que tocaban la puerta, era el tal Pedro. “Señora andrea luna xxx, el problema es más grande de lo que pensé, necesito cerrar la llave general, cortar el agua, no encuentro la válvula, la puede cerrar por favor, le prometo no volver a molestarla, créame que necesito ese dinero para mi familia”. La llave general estaba media escondida en el patio, junto al jardín, sentí además en el tono de su voz que estaba rogándome, me dio un poco de pena, me puse esta vez una bata más larga de felpa y abrí la puerta. En ese momento sentí una fuerza enorme que empujaba la puerta de afuera, era tanta la fuerza, que perdí el equilibrio y caí al suelo dejando mi bata abierta y yo aturdida. El muchacho entro y se le salían los ojos al verme solo con brasier y calzón.

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“Estás loco, que te pasa, voy a gritar, mi esposo está arriba, voy a llamar a la policía”, entonces el chico me miraba y se relamía los labios, disfrutaba el espectáculo que le daba, mis tetas a punto de salir de un brasier que era un poco chico para retenerlas. Entonces señalo el teléfono de la sala, que estaba descolgado. Había escuchado la conversación que tuve con mi esposo, sabía que estaba sola en la casa.

“Mira andrea luna xxx puedes gritar lo que quieras, tu esposo no está, tus vecinos se han ido a la playa, no están sus carros y sacando de su bolsillo un cuchillo de mi cocina me miro diciendo “depende de ti si quieres hacerlo a las buenas o a las malas”. Se agacho y me puso el cuchillo en el cuello, pensé que era el fin y cerré los ojos. Sentí entonces un tirón y luego otro tirón, me había cortado el brasier y mi tanguita, ahora estaba totalmente desnuda, se abalanzo encima de mí y sentí su olor a alcohol y sudor que me excitaron un poco. Después su barba en mi cara, trataba de besarme, yo lo evitaba moviendo mi cabeza de un lado a otro, se cansó y sentí como se lanzaba a mis tetas, comenzó a lamerlas y luego a succionar mis pezones.

Lo odiaba, odiaba a mi esposo pues él nunca me los había tocado menos chupado, menos como esa lengua del chico áspera como una lija. Me los chupaba una y otra vez, como solo recordaba que lo habían hecho mis hijos, pero esta vez era diferente pues comencé a sentir sensaciones. Yo andrea luna xxx lloraba y mi cuerpo temblaba, se estremecía cuando sentía su boca chupando mis pezones y sus dientes mordisqueando mis tetas, de repente las dejo y separando mis piernas, comenzó a restregar su cara barbuda en mi conchita. Su barba era como una lija y frotaba todas mis partes, no paraba de llorar, pero mi cuerpo a la vez sentía placer, era como un calorcito que nunca había sentido que se iniciaba en mi espalda y recorría todo mi cuerpo como una electricidad, nunca en mi vida había sentido esas sensaciones.

Pero que le pasaba a mi cuerpo? tenía miedo de lo que estaba empezando a sentir, porque entendí que no era miedo, era placer por todo lo que me hacia ese fogoso muchacho. Trate de suplicarle que me dejara pero no quise, además él no me haría caso, menos cuando sentí que había separado los labios de mi conchita, cosa que nunca nadie había hecho y metió su lenguota en ella, su lengua entraba y salía de mí una y otra vez, una y otra vez, mientras sus manos atenazaban mi potito. No podía más, tenía ganas de venirme. Entonces el desnudándose completamente me dijo “ahora si andrea luna xxx vas a conocer lo que es estar con un hombre de verdad”. Y no le falto razón, esa mañana ese muchacho me lo hizo como nunca nadie en mi vida y lo disfrute tanto que nunca lo denuncie, por el contrario estoy buscando su número para volverlo a ver.

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La entrada ANDREA LUNA XXX DISFRUTA QUE GASFITERO LE DE MANTENIMIENTO A SU TUBERIA aparece primero en Kinesiologas. – Articulo original de http://bit.ly/2t3QGNW

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